RESEÑA HISTÓRICA DE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA “SANTA ROSA” DE TRUJILLO
1)HISTORIA
Desde sus inicios ha sido dirigido por las Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción, cuya primera Directora fue la Rvda. Madre Enriqueta Collot, de nacionalidad francesa. Continuaron su camino muchas religiosas que han trabajado para engrandecer la historia de esta casa del saber.
Actualmente es dirigida por la Hermana Margarita Túpac Yupanqui Tolentino, en el marco de una pedagogía de Luz y Verdad, cimentada en valores éticos, morales, espirituales, humanos y cristianos, que la familia rosina viene trabajando con responsabilidad y compromiso.
A través de 116 años de hermosa jornada educativa, esta institución, viene forjando mujeres íntegras, con valores; fruto de ello, son las numerosas ex alumnas que han desempeñado y desempeñan cargos de importancia en nuestra sociedad en el ámbito religioso, político y cultural.
Gracias al trabajo en equipo de la Comunidad Educativa Rosina y el apoyo del Ministerio de Educación, actualmente cuenta con una moderna infraestructura; auditorio; talleres de producción, sala de banda, cocina, laboratorios de computación, física y química ;campos deportivos, mini coliseo; gimnasio; sala de impresiones, departamento de psicología; departamento de pastoral y oratorio.
Adicionalmente, cuenta con un Centro de Educación Técnico Productivo, con las especialidades de: Textil y Confecciones, Computación e Informática, Estética Personal, Hotelería y Turismo, Artesanía y Manualidades, que desempeñan sus labores en ambientes especialmente acondicionados para ello. Brinda también servicios en Educación Básica Alternativa, para jóvenes que trabajan durante el día.
La I.E. “Santa Rosa”, tiene una rica tradición de cultura artística, la cual se cultiva a través de sus talleres: Folklore, Peña, Coro Litúrgico, Coro Polifónico, Banda de Música, Dibujo y Pintura, Teatro, Danza Folklórica y Cuerdas.
Cuenta también con organizaciones y clubes estudiantiles: Policía Escolar, Municipio Escolar, Defensa Civil, Fiscalía Escolar, Oratoria, Declamación, Periodismo, Lectura, Cruz Roja, Proyección Social, Turismo, Matemática, Ciencia y Tecnología, Ecología y Medio Ambiente, Amigos de la ONU y Biblioteca. Por otro lado, la I.E. “Santa Rosa”, es pionera en la organización de ferias científicas y tecnológicas, que motivan el espíritu de investigación en las estudiantes, a través de la elaboración de valiosos proyectos. El año anterior realizó exitosamente su “XXXII FERIA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA”.
Su plana docente está capacitada y actualizada, para desarrollar una efectiva labor educativa, pero sobre todo tiene un gran espíritu de servicio y mística institucional, lo cual le ha permitido a la institución alcanzar muchos logros académicos y científicos a nivel local, nacional e internacional.
Asimismo, la I.E. “Santa Rosa”, se identifica plenamente con la comunidad, realizando actividades de proyección social, en beneficio de los más necesitados, a través de proyectos permanentes: Educación Carcelaria, Campañas de Salud Integral, Ayuda Humanitaria.La comunidad trujillana y nacional reconoce la calidad del servicio educativo que, durante ciento dieciséis años, viene brindando esta institución a una población de más de dos mil trescientas alumnas; gracias a la vivencia permanente de valores, bajo el lema: “LUZ, VERDAD Y SERVICIO”.
2)Eduviges Portalet
Eduviges Portalet Couturier Sierva de Dios Eduviges Portalet nació el 3 de diciembre de 1826 en la ciudad de Lyon (Francia). Fue bautizada a los tres días de nacida con los nombres de Francisca Genoveva Eduviges. Sus padres fueron, Benoit Gastón Portalet, abogado de la Corte Real de Lyon y Zelié Eleonore Couturier, parisense de excepcionales cualidades humanas, destacándose su clara inteligencia, perseverancia y virtud. Sus padres eran cristianos ejemplares, Eduviges heredó las virtudes más relevantes de sus padres. Recibió su Primera Comunión en 1838 siendo alumna de las religiosas Ursulinas de Villefranche.
Este primer encuentro con Jesús dejó en su alma indelebles huellas y desde allí no suspiró sino por el Divino Esposo a quién le consagró su virginidad.
Tomó el hábito en la noche Navidad, al mes de su ingreso. Cumpliendo el año canónico de noviciado, hizo su profesión temporal con un gozo indecible. Tres años aún quedó en la casa de Noviciado, siendo modelo de observancia, virtud y sacrificio.
Fue nombrada Maestra de Novicias, cargo que ejerció con mucho acierto hasta su partida a Toulouse. El Señor tenía otros designios sobre esta alma privilegiada.
Él la quería para Madre de una nueva familia religiosa que extendería su Reino de Amor sobre la tierra. Fue así como el 25 de junio de 1866, fue enviada a Toulouse para fundar un instituto para niños ciegos del cual sería ella la superiora. Los comienzos de esta fundación como toda obra escogida por Dios, tuvo grandes pruebas que Madre Eduviges Portalet soportó con gran espíritu de fe, amor y sacrificio. Gran amiga de la santa pobreza, se abrazó a ella con alegría para asemejarse mejor al esposo de su alma. Madre Eduviges se abandonó a la Divina Providencia y no deseó sino hacer en todo la voluntad de Dios.
Fue el mismo Señor que tomó la dirección del instituto y dirigió los acontecimientos. Así en agosto de 1868, la Curia Eclesiástica obligó a nuestra Venerable Madre a separarse de la casa de Marsella, por motivos serios y poderosos de la Administración del Instituto, quedando autónoma esta fundación y establecida la «Congregación Tolosana de la Inmaculada Concepción», bajo los auspicios de Monsier l’Abbé de Pons, Vicario General.
El 3 de octubre de 1868 a los dos meses de estos acontecimientos, renovó Madre Eduviges sus Votos Temporales. Mientras tanto otras almas generosas deseosas de congregarse al Señor, ingresaron al reciente Instituto, cuya vida de Comunidad se convirtió en semillero de virtudes. Fiel colaboradora fue la Madre María Francisca Lohier, quién desplegó gran celo apostólico secundando a Madre Fundadora en sus actividades y aliviándola en sus fatigas con verdadero cariño filial. Se le considera como Cofundadora de la Congregación y su recuerdo va muy unido a los inicios de esta nueva familia religiosa.
Animada del Espíritu de Dios que guiaba todos sus actos Madre Eduviges inicia la construcción del Instituto de Niños Ciegos en la Rue Montplaisir (1870) trasladándose al nuevo edificio el 30 de setiembre de 1871 con la Comunidad y los niños ciegos. Su celo infatigable por dejar bien establecida la base de esta naciente Congregación no tuvo límites y grande fue su gozo cuando en la fiesta de Pascua de Resurrección de 1877 recibió las Reglas aprobadas por la Iglesia, Reglas que regirían desde ese momento a la Congregación.
El 21 de mayo de ese mismo año, inflamada de amor Divino, Madre Eduviges hizo su Profesión Perpetua y el 30 de setiembre fue elegida canónicamente Superiora General por unanimidad. Después de su nombramiento como Superiora General, su primer deseo fue emprender la construcción de la Casa Madre en la Rue Montplaisir, iniciándose las obras en el mes de mayo de 1878. Deseosa de extender su apostolado en bien de los invidentes, funda un Instituto para Obreras Ciegas en Saintes y más tarde abre también una Escuela en esa. En la Casa Madre crea un Externado en abril de 1882. Se encontraba por esa época como Confesor Extraordinario de la Comunidad, el Padre Jacinto María Cormier, dominico. Madre Eduviges que siempre había admirado esta Orden de Santo Domingo por ser ellos los hijos predilectos de María Inmaculada y estando también la reciente Congregación bajo el patrocinio de tan amorosa Madre, quiso por inspiración divina, afiliar su joven familia a esta Orden Gloriosa, manifestando su gran deseo al Padre Cormier (1883).
Este Santo religioso testigo de la vida edificante de las Hermanas, no solamente se alegró, sino se interesó vivamente por hacer realidad el deseo de Madre Eduviges, consiguiendo el fin propuesto ante el Maestro General de la Orden Dominicana, Fr. José María Larroca, quién accedió complacido su petición con el previo consentimiento del Ordinario del lugar. No alcanzaron las palabras para describir la alegría de Madre Eduviges, cuando el 8 de diciembre de 1884, festividad de la Santísima Virgen, Patrona de la Congregación, quedó afiliada a la Orden Dominicana bajo el título de «CONGREGACIÓN DE RELIGIOSAS DOCENTES DE LA TERCERA ORDEN DE SANTO DOMINGO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN», gozando de todos los privilegios de la Orden. Desde ese día la Congregación considera al Padre Cormier, (hoy Beato) como su Fundador. En 1886 la comunidad recibe la visita del Maestro General Larroca, siendo esta visita un aliento y una alegría para el corazón bondadoso de Madre Eduviges.
Las obras se fueron extendiendo guiadas por la Divina Providencia allende los mares hasta nuevos horizontes de América. La Madre Fundadora había recibido reiteradas peticiones para una fundación en el Ecuador (América), para tomar a su cargo la administración y asistencia a los enfermos del Leprocomio de Cuenca. Conocedora que esta era la voluntad de Dios, hizo los preparativos del viaje, enviando a seis de sus religiosas que después de larga travesía, pisaron tierras americanas el 14 de julio de 1889, instalándose en Cuenca (Ecuador).
Rápidamente se extendieron en toda esa República con florecientes obras de beneficencia y Educación. Algunos años más tarde, solicitadas para una fundación en el Perú, un grupo de religiosas pasó a la ciudad de Trujillo (1898) donde iniciaron el Colegio «Santa Rosa» que fue el primero de una serie de florecientes planteles de educación. La Madre Fundadora seguía infatigable trabajando en nuevas fundaciones. El 19 de marzo de 1894, funda en Fanjeaux una Escuela en el Convento de tantos recuerdos de nuestro Bienaventurado Padre Santo Domingo y verifica la compra de dicho Convento. El 8 de agosto del mismo año, traslada a Mazéres la Casa Madre y abre Escuela y Taller. El 4 de noviembre del 1894, la venerada Madre cae gravemente enferma.
El Señor la reclamaba para sí. Ella había cumplido la misión que Jesús le había encargado. El Esposo Divino la llamaba a las Bodas Eternas para coronarla y ella se le presentaba con las manos llenas de buenas obras. El 16 de noviembre de 1894, después de 12 días de gravedad rodeada de todas sus hijas que la lloraban, su alma se abrió como una flor para el cielo.
A la edad de 68 años y 31 de profesión Religiosa, dejó el invierno de la tierra, para ingresar a la primavera eterna de la felicidad del cielo. El perfume de sus virtudes y la semilla de su vida santa, sería el germen que fecundaría el jardín de la Orden Dominicana.
3)VISIÓN Y MISIÓN
VISIÓN
Seguiremos siendo al 2018 una Institución Educativa Católica de excelencia, líder del nivel secundario; en sus modalidades de educación básica regular, educación básica alternativa y la educación técnico- productiva.
Contamos con personal altamente competente, identificado con el carisma de la Congregación de Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción; con estudiantes formadas integralmente en principios ético cristianos, líderes, capaces de afrontar desafíos y construir sus proyectos de vida y con padres de familia comprometidos en la formación de sus hijas.
MISIÓN
Somos una comunidad educativa de gestión estatal de nivel secundaria, con modalidades de Educación Básica Regular, Educación Básica Alternativa- ciclo avanzado y organización técnico – productivo, liderada por la Congregación de Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción.
Brindamos a nuestras estudiantes educación integral basada en la pedagogía de Luz y Verdad, en los principios éticos cristianos y el desarrollo capacidades físicas, cognitivas, productivas, empresariales y afectivo- valorativas; que les permita desenvolverse con efectividad en el mundo actual, acorde con los avances de la ciencia, la tecnología y el cuidado del medio ambiente.
